Un buen plano empieza antes de abrir AutoCAD.
Cuando hacemos el levantamiento de una vivienda, un local, una oficina o cualquier espacio existente, el objetivo no es hacer un croquis bonito. El objetivo es volver al estudio con toda la información necesaria para poder reconstruir el espacio sin tener que adivinar nada.
Y esto cambia bastante la forma de plantear la toma de medidas.
Un croquis puede estar torcido, desproporcionado o completamente fuera de escala. No importa.
Lo importante es que permita entender el espacio y que las cotas tomadas sean suficientes para resolver su geometría.
En esta guía vamos a ver cómo hacer un levantamiento arquitectónico de forma ordenada, qué medidas conviene tomar y qué comprobaciones pueden evitar tener que volver a la obra.
¿Qué es un levantamiento arquitectónico?
Un levantamiento arquitectónico consiste en documentar las dimensiones y características de un espacio existente para poder representarlo posteriormente mediante planos.
Normalmente incluye:
- geometría de las estancias;
- dimensiones generales;
- medidas parciales;
- espesores de muros;
- puertas y ventanas;
- pilares;
- cambios de nivel;
- alturas;
- elementos constructivos relevantes;
- fotografías y anotaciones de apoyo.
Dependiendo del trabajo, el nivel de detalle puede variar muchísimo.
No necesitaremos la misma información para estudiar una pequeña redistribución que para preparar el proyecto completo de reforma de una vivienda.
Pero el principio es siempre el mismo:
medir lo suficiente para poder reconstruir después el espacio con seguridad.
1. Antes de empezar, decide qué necesitas levantar
Uno de los errores más frecuentes es empezar a medir sin tener claro qué información necesitaremos posteriormente.
Antes de sacar el metro o el distanciómetro conviene saber para qué se utilizará el levantamiento.
Por ejemplo, puede ser para:
- una reforma integral;
- una redistribución interior;
- un cambio de uso;
- medir superficies;
- preparar mobiliario;
- documentar el estado actual;
- realizar un proyecto de actividad;
- estudiar una ampliación.
Esto determina el nivel de detalle.
Si únicamente necesitamos estudiar una distribución interior, quizá no sea necesario documentar algunos elementos secundarios.
Si vamos a realizar un proyecto completo, probablemente necesitaremos mucha más información.
Medir todo por sistema no siempre es eficiente. Medir lo necesario sí.
2. Empieza dibujando la estructura general
Antes de llenar el papel de números, dibuja el espacio.
No hace falta que esté a escala.
Haz un esquema suficientemente claro para reconocer:
- las distintas habitaciones;
- los cerramientos;
- los tabiques;
- los pasillos;
- los cambios de dirección;
- los huecos;
- los pilares;
- cualquier elemento singular.
En una vivienda, por ejemplo, suele ser más cómodo dibujar primero toda la planta y después empezar a introducir las cotas.
La función del croquis es servir como mapa para las medidas.
Por eso tiene que ser fácil entender posteriormente qué dimensión pertenece a cada elemento.
3. Toma primero las medidas generales
Siempre que sea posible, es útil disponer de algunas dimensiones generales del espacio.
Por ejemplo, la longitud total de una fachada interior o la dimensión completa de un conjunto de habitaciones.
Después podemos complementarlas con las medidas parciales.
Esto permite realizar comprobaciones.
Si tenemos una longitud total de:
8,64 m
y dentro de ella hemos medido diferentes tramos, podemos comprobar posteriormente si la suma de las cotas parciales coincide aproximadamente con la medida general.
Las cotas generales funcionan como una especie de control.
No sustituyen a las parciales, pero ayudan a detectar errores.
4. Después toma las cotas parciales
Una vez tenemos la estructura general, podemos entrar en detalle.
En cada estancia necesitaremos normalmente conocer las dimensiones necesarias para definir sus límites.
En espacios sencillos y ortogonales puede ser relativamente fácil.
Por ejemplo, una habitación rectangular puede quedar prácticamente definida mediante ancho y largo.
Pero conforme la geometría se complica necesitaremos más información.
Pueden aparecer:
- retranqueos;
- pilares;
- paredes oblicuas;
- nichos;
- cambios de espesor;
- encuentros irregulares.
No hay una regla que diga que cada habitación necesita exactamente cuatro medidas.
Hay que tomar las cotas que permitan resolver su geometría.
5. Utiliza cotas encadenadas cuando haya varios elementos
Cuando en un mismo muro aparecen puertas, ventanas, pilares o distintos tramos, suele ser muy útil trabajar con medidas encadenadas.
Por ejemplo:
inicio de muro → puerta → tramo → ventana → tramo → final de muro.
Así podemos situar posteriormente cada elemento.
Siempre que sea posible, conviene acompañar estas medidas parciales con una cota general.
De este modo tenemos una comprobación adicional.
Si los tramos suman 5,83 m y nuestra cota total es 5,84 m, sabemos que existe una pequeña diferencia que tendremos que repartir o revisar.
Si los parciales suman 5,83 m y la general indica 6,35 m, probablemente hemos anotado algo mal.
Esa comprobación puede ahorrarnos muchos problemas.
6. No te olvides del espesor de los muros
Los espesores ayudan a entender cómo se relacionan unas habitaciones con otras.
No todos los cerramientos tienen por qué tener el mismo grosor.
Podemos encontrar:
- tabiques interiores;
- medianeras;
- fachadas;
- trasdosados;
- pilares integrados;
- patinillos;
- muros estructurales.
No es necesario medir cada tramo si claramente pertenece al mismo tipo de muro.
Pero sí conviene detectar cuándo cambia.
Estos pequeños detalles pueden explicar después por qué determinadas medidas no terminan de encajar.
7. Mide correctamente puertas y ventanas
Los huecos necesitan algo más que saber cuánto mide su ancho.
Como mínimo, suele interesar conocer:
- anchura del hueco;
- posición dentro del muro;
- sentido de apertura cuando sea relevante.
Dependiendo del proyecto también podemos necesitar:
- altura;
- altura de antepecho;
- dimensiones de carpintería;
- cajón de persiana;
- profundidad;
- características especiales.
Una buena forma de trabajar es situar cada hueco dentro de una cadena de cotas.
Así su posición queda relacionada con el resto de la pared y no dependemos de estimaciones visuales.
8. Usa diagonales cuando la geometría lo necesite
Las diagonales son especialmente útiles cuando no podemos asumir que una habitación sea perfectamente rectangular.
Imaginemos cuatro paredes con sus longitudes conocidas.
Eso no siempre determina completamente la forma del espacio.
La habitación podría deformarse manteniendo esas mismas longitudes.
Una diagonal añade información y permite comprobar la geometría.
También podemos utilizar triangulaciones para localizar determinados puntos.
Si conocemos la distancia desde dos puntos ya definidos hasta un tercer punto, podemos determinar su posición mediante la intersección de ambas distancias.
Esto resulta especialmente útil en:
- paredes oblicuas;
- espacios irregulares;
- fachadas antiguas;
- edificios con pocos ángulos rectos;
- geometrías difíciles de referenciar.
9. No asumas que todo es perpendicular
Es fácil caer en esta trampa.
Vemos una habitación que parece rectangular y damos por hecho que todos sus encuentros forman 90 grados.
En edificios nuevos quizá sea una aproximación razonable.
En construcciones antiguas puede convertirse rápidamente en un problema.
Si una geometría parece sospechosa, es mejor comprobarla.
Podemos hacerlo mediante diagonales, triangulaciones u otras medidas auxiliares.
Una diferencia pequeña en un extremo puede convertirse en una diferencia importante varios metros más adelante.
10. Registra las alturas que realmente necesites
Un levantamiento no tiene por qué limitarse a la planta.
Según el trabajo también tendremos que documentar alturas.
Por ejemplo:
- altura libre;
- falsos techos;
- vigas;
- dinteles;
- antepechos;
- ventanas;
- puertas;
- cambios de nivel;
- escalones;
- desniveles.
Aquí vuelve a ser importante saber para qué estamos midiendo.
Para una redistribución sencilla quizá baste con una altura general.
Para una reforma completa necesitaremos mucha más información.
11. Haz fotografías, pero como apoyo al levantamiento
Las fotografías son muy útiles para recordar información que puede resultar difícil representar en el croquis.
Por ejemplo:
- encuentros constructivos;
- instalaciones;
- materiales;
- puertas;
- ventanas;
- falsos techos;
- cuadros eléctricos;
- bajantes;
- detalles difíciles de anotar.
Pero una fotografía no debería sustituir una medida importante.
Es bastante habitual pensar:
“Luego lo miraré en la foto”.
Y descubrir después que justo ese punto está oculto, deformado o no permite saber la dimensión que necesitábamos.
Si una medida es necesaria para el plano, mídela.
12. Marca claramente cualquier duda
Durante un levantamiento pueden aparecer zonas que no podemos comprobar completamente.
Una pared inaccesible.
Un mueble que impide medir.
Una estancia cerrada.
Un elemento oculto.
En lugar de asumir una dimensión, es mejor señalarlo claramente en el croquis.
Podemos utilizar un símbolo, un color o una anotación.
Así, cuando pasemos el levantamiento a limpio, sabremos qué dimensiones son fiables y cuáles requieren comprobación.
13. Antes de irte, revisa el croquis completo
Este probablemente sea uno de los pasos que más desplazamientos puede evitar.
Antes de guardar el distanciómetro, dedica unos minutos a revisar todo el dibujo.
Recorre mentalmente el espacio y comprueba:
¿Tengo las dimensiones generales?
¿Puedo situar todos los muros?
¿Tengo localizados los huecos?
¿Hay alguna esquina que no pueda resolver?
¿Necesito alguna diagonal?
¿He medido los espesores relevantes?
¿Tengo las alturas necesarias?
¿Existe alguna cifra que no sé exactamente a qué corresponde?
Es mucho más rápido tomar una medida adicional estando allí que descubrir su ausencia varias horas después.
Un truco: intenta reconstruir mentalmente el plano antes de salir
Una buena forma de revisar el levantamiento es imaginar que estás ya delante de AutoCAD.
Empiezas por una esquina.
Dibujas el primer muro.
Llegas al siguiente.
Colocas la puerta.
Continúas hasta la habitación contigua.
¿Puedes seguir construyendo la planta utilizando únicamente las medidas que tienes anotadas?
Si en algún momento piensas:
“Aquí no sé exactamente dónde cae este punto”
probablemente te falta una medida.
Esa pequeña comprobación puede ser tremendamente útil.
Los errores más habituales al medir una vivienda o un local
Tomar solo medidas parciales
Sin cotas generales perdemos una herramienta muy útil para comprobar errores acumulados.
Dar por supuesto que todo está a 90 grados
Especialmente peligroso en edificios antiguos.
No medir la posición de los huecos
Saber que una puerta mide 82 cm no sirve si después no sabemos exactamente dónde empieza.
Hacer un croquis demasiado pequeño
Si no tenemos espacio para escribir las medidas, acabaremos acumulando números que después resultan difíciles de interpretar.
Confiar demasiado en la memoria
Después de medir veinte habitaciones, lo que parecía imposible olvidar puede dejar de estar tan claro.
Anota todo lo que puedas necesitar.
No revisar antes de abandonar el lugar
Muchos errores pueden detectarse simplemente dedicando cinco minutos a mirar el levantamiento completo.
Metro manual o láser, ¿qué utilizar?
No hay una única herramienta válida.
Un metro láser resulta extremadamente cómodo para muchas medidas interiores, especialmente en distancias largas.
Una cinta métrica sigue siendo útil para dimensiones pequeñas, espesores, huecos o situaciones donde el láser resulta incómodo.
En muchos levantamientos lo más práctico es combinar ambos.
La herramienta importa, pero el método importa todavía más.
Podemos tener un dispositivo capaz de medir con enorme precisión y aun así volver al estudio con un levantamiento imposible de reconstruir si no hemos tomado las cotas adecuadas.
¿Cuánto tiene que medir un buen levantamiento?
No existe una cantidad ideal de mediciones.
Un espacio sencillo puede resolverse con muy pocas.
Una geometría irregular puede necesitar muchas más.
El objetivo no es conseguir el mayor número posible de cotas.
El objetivo es conseguir las suficientes para definir el espacio y comprobarlo.
Cada medida adicional debería cumplir una función:
definir un elemento, situar un punto o comprobar otra dimensión.
El levantamiento termina cuando podemos reconstruir el espacio
Esta es probablemente la mejor forma de entender todo el proceso.
El objetivo no es llenar un papel de números.
Tampoco conseguir un dibujo especialmente bonito.
El levantamiento está bien hecho cuando disponemos de suficiente información para transformar lo que hemos visto y medido en un plano fiable.
Después llegará el trabajo de pasar esas medidas a limpio.
Y precisamente ahí es donde aparece CROQIO.
Preguntas frecuentes sobre levantamientos arquitectónicos
No cambies cómo levantas. Cambia lo que ocurre después
CROQIO no pretende decirte cómo tienes que medir una vivienda.
El técnico sigue tomando las decisiones importantes:
qué medir, qué comprobar, dónde utilizar una diagonal y qué información necesita para el proyecto.
La diferencia está en el paso posterior.
En lugar de volver al estudio y empezar nuevamente desde una pantalla vacía, el objetivo de CROQIO es aprovechar el croquis y las medidas que ya has tomado para ayudarte a reconstruir una base CAD editable.
Porque el levantamiento ya contiene una parte enorme del trabajo.
No cambies cómo levantas. Cambia lo que ocurre después.
CROQIO estará disponible próximamente. Si quieres probarlo cuando abramos el acceso, puedes apuntarte y te avisaremos.
