Pasar un croquis a CAD suele tener un problema muy simple: acabamos dibujando dos veces.
Primero hacemos el croquis a mano, añadimos medidas, huecos y comprobaciones. Después abrimos AutoCAD, o el programa de CAD que utilices, y volvemos a construir prácticamente lo mismo desde cero.
La forma tradicional funciona, pero no siempre es la más eficiente.
Para pasar un croquis a CAD necesitamos convertir su geometría y sus medidas en entidades editables, respetar las dimensiones reales y generar una base que podamos seguir utilizando en nuestro programa CAD habitual.
Eso puede hacerse redibujando manualmente, vectorizando la imagen o utilizando un proceso de reconstrucción asistida.
¿Se puede pasar un croquis directamente a CAD?
Sí. Un croquis puede utilizarse como punto de partida para generar un plano CAD editable, siempre que tengamos suficiente información para reconstruir correctamente su geometría.
En un levantamiento, normalmente trabajamos con dos tipos de información.
Por una parte está el dibujo, que nos indica dónde están las habitaciones, cómo se relacionan los muros, dónde aparecen los huecos o qué forma aproximada tiene el espacio.
Por otra están las medidas reales tomadas in situ, que son las que permiten convertir ese esquema en geometría precisa.
Podríamos resumirlo así:
El dibujo nos dice qué hay y cómo se relaciona. Las cotas nos dicen cuánto mide.
El plano CAD final debe construirse utilizando ambas cosas.
Un croquis de levantamiento no necesita estar a escala
Cuando medimos una vivienda, un local, una oficina o cualquier otro espacio existente, el croquis normalmente se realiza a mano alzada y sobre la marcha.
No estamos intentando dibujar un plano definitivo.
Estamos recogiendo información.
Una habitación puede aparecer demasiado grande, un pasillo demasiado ancho o una esquina ligeramente inclinada aunque realmente sea perpendicular. Incluso podemos deformar deliberadamente una zona para tener espacio suficiente para escribir las cotas.
Y no ocurre absolutamente nada.
Si tenemos las medidas necesarias, podremos reconstruir después correctamente el espacio.
De hecho, un croquis aparentemente desordenado pero bien acotado puede resultar mucho más útil que un dibujo muy proporcionado al que le faltan dimensiones.
Lo importante es haber tomado las cotas necesarias
Aquí está la verdadera clave para pasar posteriormente el levantamiento a limpio.
Antes de abandonar el espacio deberíamos disponer de suficiente información para resolver su geometría sin tener que adivinar dimensiones.
Según el caso, podemos necesitar:
- medidas generales y parciales;
- dimensiones de cada estancia;
- posición y anchura de puertas y ventanas;
- espesores de muros;
- pilares, retranqueos y cambios de dirección;
- diagonales o triangulaciones;
- alturas, antepechos o desniveles cuando sean necesarios.
No existe una cantidad fija de cotas que sirva para todos los levantamientos.
La pregunta útil es mucho más sencilla:
¿Con estas medidas puedo reconstruir el plano cuando vuelva al estudio?
Si la respuesta es sí, el croquis está cumpliendo su función.
El problema empieza cuando tenemos que pasar todo a limpio
Una vez realizado el levantamiento, gran parte del trabajo intelectual ya está hecho.
Sabemos cómo es el espacio.
Hemos entendido su distribución.
Hemos identificado los muros.
Sabemos dónde están las puertas y las ventanas.
Tenemos las medidas.
Y aun así, al llegar al ordenador empezamos nuevamente desde una pantalla vacía.
Dibujamos una línea.
Introducimos una distancia.
Hacemos otra línea.
Aplicamos un offset.
Recortamos.
Alargamos.
Cerramos esquinas.
Colocamos una puerta.
Añadimos una ventana.
Comprobamos medidas.
Y repetimos el proceso hasta reconstruir todo el levantamiento.
No estamos diseñando el plano una segunda vez. Estamos transcribiendo información que ya tenemos.
Ese es el problema que merece la pena reducir.
Pasar un croquis a AutoCAD tradicionalmente significa redibujarlo
El procedimiento manual funciona y seguirá siendo válido.
A partir de las medidas anotadas en el dibujo vamos construyendo la geometría dentro de AutoCAD, ZWCAD o cualquier otro software CAD.
Tenemos control absoluto sobre el resultado y podemos resolver cada situación manualmente.
El inconveniente es evidente: hay que volver a dibujar prácticamente todo.
En un croquis pequeño puede no ser especialmente molesto.
Pero cuando hacemos levantamientos habitualmente, el tiempo dedicado a esta tarea se acumula rápidamente.
Por eso el objetivo no debería ser eliminar AutoCAD.
Debería ser llegar a AutoCAD con una mayor parte del trabajo ya hecha.
Redibujar, vectorizar y reconstruir no son lo mismo
Aquí existe una diferencia importante.
Redibujar
Consiste en interpretar manualmente el croquis y volver a crear su geometría dentro del programa CAD.
Es preciso y flexible, pero requiere introducir nuevamente toda la información.
Vectorizar
La vectorización convierte trazos en líneas, curvas o polilíneas.
Puede ser muy útil para determinados tipos de dibujos, pero detectar una línea no significa saber necesariamente qué representa.
Una línea podría ser un muro, una cota, una diagonal, una anotación o simplemente un trazo auxiliar.
Reconstruir
La reconstrucción utiliza la información del dibujo para intentar generar una geometría coherente.
Y ahí entran no solo los trazos, sino también las medidas y relaciones entre los distintos elementos.
Para un levantamiento arquitectónico, esta diferencia es fundamental.
No queremos reproducir perfectamente cada irregularidad del dibujo a mano.
Queremos recuperar la geometría que representa.
Las cotas no son simples anotaciones
En un plano terminado estamos acostumbrados a pensar en las cotas como información gráfica que indica cuánto mide algo.
En un croquis de levantamiento tienen una función todavía más importante.
Son los datos que permiten construir la geometría.
Si hemos anotado que un tramo de muro mide 3,42 m, esa medida debería intervenir en la posición de sus extremos.
Si una habitación tiene unas dimensiones determinadas, esas cotas deben ayudarnos a cerrar su geometría.
Y si hemos tomado una diagonal, puede servir para comprobar o resolver la posición correcta de varios puntos.
Es decir, las medidas del croquis no deberían utilizarse únicamente para colocar cotas en el CAD después de dibujarlo.
Pueden utilizarse para construir el propio plano.
Las diagonales y triangulaciones ayudan a cerrar la geometría
Esto resulta especialmente evidente cuando trabajamos con espacios que no son perfectamente ortogonales.
Saber cuánto miden los distintos lados puede no ser suficiente para determinar exactamente la posición de todos los vértices.
Una diagonal añade una comprobación adicional.
Dos distancias tomadas desde puntos conocidos pueden permitir localizar otro punto mediante triangulación.
Este tipo de información es muy habitual en levantamientos profesionales porque ayuda a reducir errores cuando posteriormente pasamos el croquis a limpio.
Y también demuestra por qué un sistema que pretenda transformar un levantamiento en CAD necesita entender algo más que líneas.
Tiene que poder trabajar con relaciones geométricas.
También importan el paralelismo y la perpendicularidad
Supongamos que hemos dibujado dos paredes paralelas.
Como el croquis está hecho a mano, visualmente una de ellas puede aparecer algo inclinada respecto a la otra.
Eso no quiere decir que tengamos dos muros con ángulos diferentes.
Simplemente significa que el dibujo es aproximado.
Lo mismo ocurre con una esquina que sabemos que es perpendicular pero que en el papel parece tener 87° o 94°.
Copiar literalmente esas imperfecciones no tendría sentido.
Al reconstruir el plano necesitamos poder indicar que dos elementos son paralelos, perpendiculares, colineales o que determinadas caras deben quedar alineadas.
Esas relaciones ayudan a transformar un boceto aproximado en una geometría CAD limpia.
Entonces, ¿qué necesitamos realmente para convertir un croquis en CAD?
No necesitamos un dibujo perfecto.
Necesitamos información suficiente y fiable.
Un buen proceso de conversión debería ser capaz de aprovechar:
el dibujo para entender la estructura;
las cotas para establecer las dimensiones;
las diagonales y triangulaciones para resolver geometrías;
las relaciones geométricas para corregir las imperfecciones propias del dibujo a mano;
y finalmente la revisión del usuario para confirmar que el resultado representa correctamente el espacio levantado.
Eso es mucho más interesante que intentar reproducir automáticamente cada trazo del papel.
¿Y si no es un levantamiento, sino un boceto o una distribución?
No todos los dibujos que queremos pasar a CAD proceden de un espacio existente.
También podemos tener un boceto de distribución, una primera propuesta de reforma, una idea dibujada durante una reunión o un esquema realizado rápidamente sobre papel.
En esos casos quizá todavía no tengamos todas las dimensiones definidas.
Pero la geometría del dibujo puede seguir siendo útil.
Podemos aprovechar la posición aproximada de los espacios, muros o elementos como punto de partida y posteriormente introducir las dimensiones correctas.
El objetivo sigue siendo el mismo:
no empezar completamente desde cero en CAD cuando ya existe un dibujo previo que contiene parte de la solución.
¿Qué debería obtener después de pasar el croquis a CAD?
La respuesta no debería ser simplemente «un archivo DXF» o «un DWG».
El formato es importante, pero no suficiente.
Lo que realmente necesitamos es una base CAD utilizable.
Eso significa que podamos abrir el archivo y continuar trabajando con él.
Los muros deberían tener una geometría coherente.
Las líneas deberían ser editables.
Los huecos deberían estar correctamente colocados.
Las unidades deberían ser las adecuadas.
Las cotas deberían corresponder con las medidas introducidas.
Y los distintos elementos deberían estar organizados de forma que no tengamos que reconstruir nuevamente el plano después de exportarlo.
El tiempo importante no es cuánto tarda en generarse el archivo
Imaginemos dos herramientas.
La primera convierte un dibujo en DXF en treinta segundos, pero después necesitamos media hora para limpiar líneas, cerrar encuentros y corregir medidas.
La segunda necesita unos minutos más de revisión antes de exportar, pero produce una base sobre la que podemos comenzar inmediatamente a trabajar.
¿Cuál nos ha ahorrado más tiempo?
Probablemente la segunda.
Por eso, cuando hablamos de automatizar el paso de un croquis a CAD, la métrica interesante no es:
«¿Cuánto tarda en generar un DXF?»
sino:
«¿Cuánto tarda hasta que tengo un CAD con el que puedo trabajar?»
Esa es una diferencia importante.
Cómo estamos planteando este proceso en CROQIO
CROQIO nace precisamente para reducir el trabajo que existe entre hacer un croquis, boceto o levantamiento y disponer de una base CAD editable.
No pretende sustituir AutoCAD, ZWCAD ni el software CAD que utilicemos habitualmente.
Pretende evitar que tengamos que empezar otra vez desde cero antes de llegar a ellos.
El flujo es sencillo:
Croquis o boceto → CROQIO → base CAD editable → AutoCAD, ZWCAD u otro programa CAD
En un levantamiento, el dibujo sirve como estructura y las medidas tomadas son las que permiten ajustar la geometría.
Durante el proceso podemos revisar y corregir elementos, trabajar con cotas, definir muros y huecos o establecer restricciones geométricas cuando sea necesario.
No se trata de entregar todo el control a una conversión automática.
La idea es exactamente la contraria:
Automático donde puede serlo. Editable donde debe serlo.
No necesitas cambiar tu forma de hacer el levantamiento
Esta parte es especialmente importante.
Para utilizar CROQIO no deberías tener que aprender una forma completamente nueva de medir una vivienda o un local.
Puedes seguir haciendo el croquis como lo has hecho siempre.
Dibuja las estancias.
Marca los huecos.
Toma las medidas.
Añade diagonales cuando hagan falta.
Haz las comprobaciones necesarias.
Lo que queremos cambiar es el paso posterior.
No cambies cómo levantas. Cambia lo que ocurre después.
Del croquis al CAD, sin perder el control
La automatización resulta útil cuando elimina tareas repetitivas, pero en un plano profesional necesitamos poder comprobar el resultado.
Puede faltar una línea.
Una cota puede estar mal introducida.
Un muro puede necesitar una corrección.
Una puerta puede encontrarse en una posición ligeramente diferente.
Por eso cualquier proceso realmente útil debe permitir revisar y modificar la geometría antes de considerarla terminada.
El objetivo no es conseguir un plano que «parezca correcto».
El objetivo es conseguir una base que el técnico pueda validar y continuar desarrollando.
¿DXF o DWG?
Ambos formatos forman parte de los flujos de trabajo CAD habituales.
El DWG es uno de los formatos de trabajo más utilizados en AutoCAD y otros programas compatibles.
El DXF está especialmente extendido para intercambiar geometría entre diferentes aplicaciones.
Pero más importante que la extensión es lo que contiene el archivo.
Un DXF perfectamente organizado puede ser mucho más útil que un DWG lleno de geometría difícil de editar.
Al final, lo que buscamos es poder continuar trabajando sin tener que volver a empezar.
Después de exportar, el trabajo continúa
Pasar el croquis a CAD es solo una parte del proceso.
Después probablemente tendremos que desarrollar el plano, añadir información, preparar presentaciones o imprimir a diferentes escalas.
Por eso también es útil que la exportación tenga una estructura coherente de capas, colores y tipos de elementos.
CROQIO contará además con un apartado de Recursos CAD desde el que se podrán descargar plumillas CTB preparadas para trabajar con las capas y colores de las exportaciones.
La intención es que el ahorro de tiempo no termine en el momento de generar el archivo.
Errores habituales al pasar un croquis a CAD
Uno de los más frecuentes es intentar reproducir demasiado fielmente el dibujo a mano.
El croquis no es el plano definitivo.
Si una habitación está dibujada desproporcionada, no importa. Lo que importa son las medidas que hemos tomado.
Otro error es quedarse corto tomando cotas durante el levantamiento. Cuando una geometría no puede resolverse al volver al estudio, normalmente el problema ya no está en AutoCAD: falta información.
También es habitual confiar demasiado en procesos completamente automáticos. Un sistema puede ayudarnos a reconstruir mucho más rápido un plano, pero el resultado debe poder revisarse.
Y, por último, obtener un DXF o DWG no significa necesariamente haber terminado. Si después necesitamos rehacer gran parte de la geometría, la conversión no nos ha ahorrado tanto trabajo como parecía.
Preguntas frecuentes sobre pasar croquis y dibujos a CAD
Dibuja una vez
Hacer un croquis sigue siendo una de las maneras más rápidas de levantar un espacio o desarrollar una primera idea.
El problema aparece después.
Ya hemos dibujado la vivienda.
Ya hemos colocado las puertas y ventanas.
Ya hemos tomado las medidas.
Ya hemos entendido cómo funciona el espacio.
¿Por qué deberíamos empezar otra vez desde una pantalla en blanco?
CROQIO se está desarrollando para aprovechar ese trabajo y convertirlo en el punto de partida del plano CAD.
Lo has dibujado una vez. No empieces otra vez en CAD.
CROQIO estará disponible próximamente. Si quieres probarlo cuando abramos el acceso, apúntate en el formulario y te avisaremos.
